Hábitos de higiene y vida saludable
Educación para la salud
Un aspecto a tener en cuenta al hablar de educación para la salud es el de la higiene, tomándolo desde un punto de vista global. No es específico para personas con síndrome de Down sino que es exactamente igual que para todos, pero debemos insistir hasta lograr unas pautas de actuación que van a ser muy importantes no sólo a la hora de la prevención de enfermedades sino también para su relación con las demás personas y su integración plena en la sociedad.
Entre estas pautas, podemos destacar las siguientes:
- Higiene corporal: se insistirá en la limpieza general de piel y uñas, genitales, en los olores corporales, mocos, legañas, incontinencia o pérdidas de orina... Todo ello beneficiará su imagen y su autoestima.
- Higiene bucodental: el hecho de ser menos propensos a las caries no debe ser motivo de dejadez en este aspecto, pues también hay problemas de halitosis, aftas y otros. Se les debe educar en el cepillado de dientes desde que éstos aparecen, y como un juego más.
- Higiene física: evitar el sedentarismo es factor favorable contra la obesidad y de prevención de enfermedades cardiovasculares. No hay dudas en la necesidad y beneficios del ejercicio físico regular, bien sean paseos, trekking, bicicleta, footing, natación e incluso deporte de competición.
- Higiene postural: el objetivo básico es evitar todo tipo de desviaciones de la columna. Es seguir actuando en casa para corregir vicios a la hora de sentarse delante de la mesa de trabajo o ver televisión en un sofá. La elección de colchón es también fundamental al igual que la del calzado o mochilas escolares.
- Higiene dietética: se debe controlar la dieta tanto en el aspecto de cantidad como de calidad. Evitemos la llamada comida basura, las calorías gratuitas como chucherías o pastelillos industriales, y ayudemos con ello a prevenir la obesidad, enfermedades endocrinas, alergias, etc. No nos olvidemos de la fibra para prevenir el estreñimiento.
- Higiene mental: muchos son los puntos a abordar aquí, desde administrar las horas de ver televisión y los juegos en solitario, fomentar hábitos de juego y actividades de ocio y tiempo libre en familia o asociaciones, los grupos de amigos para salir, la detección precoz de síntomas depresivos, autismo, exceso de fantasías, Alzheimer, descontrol emocional, etc. Abordar de forma multidisciplinar la adolescencia, la sexualidad, anticoncepción, trabajo, independencia, la prevención de toxicomanías (alcohol, tabaco, drogas), etc.