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función digestiva


Los lactantes con síndrome de Down pueden tener problemas con la alimentación desde el nacimiento; es preciso tenerlo en cuenta para que en los programas de atención temprana se cuide este aspecto, recurriendo si es preciso a profesionales especializados en nutrición.

a) malformaciones congénitas


La presencia de estenosis o atresias digestivas es más frecuente (12%) en los recién nacidos con síndrome de Down. Su diagnóstico debe evocarse ante la presencia de signos de obstrucción digestiva alta en los niños con trisomía 21. También se presenta con mayor frecuencia la Enfermedad de Hirschprung o Megacolon congénito (<1%), que puede ponerse de manifiesto al nacimiento o en cualquier otro momento de la infancia en forma de estreñimiento pertinaz. Por otro lado, el estreñimiento, en ausencia de aganglionismo, es un hallazgo frecuente en personas con síndrome de Down y se relaciona con el tipo de alimentación y la hipotonía muscular. En presencia de estreñimiento pertinaz, se debe descartar la presencia de megacolon agangliónico.

b) celiaquía


Como otras enfermedades de carácter autoinmune, la celiaquía es más frecuente en las personas con síndrome de Down que en la población general. Aunque su incidencia es variable, se considera que esta enfermedad se debe descartar en todas las personas con trisomía 21, independientemente de la presencia de otros síntomas o signos de mala absorción intestinal. Se considera suficiente la realización de dos determinaciones de anticuerpos de tipo IgA antiendomisio o antitransglutaminasa, a los 3-4 años y a los 6-7. Si no existe elevación de estos anticuerpos, no es necesaria la realización de nuevas pruebas, siempre que se haya descartado previamente la existencia de un déficit de IgA.