
En las personas con síndrome de Down de cualquier edad está aumentada la incidencia de las alteraciones tiroideas. Es importante detectarlas, porque tanto el crecimiento del cuerpo como el desarrollo de la función cognitiva requieren que los niveles de hormona tiroidea sean normales.

Los signos de hipotiroidismo pueden ser muy tenues en las personas con síndrome de Down, por lo que a veces pasan desapercibidos. De ahí que se recomiende la exploración anual mediante valoración de TSH; y puesto que son corrientes los problemas de autoinmunidad en las personas con síndrome de Down, será preciso también analizar anticuerpos tiroideos en los niños en edad escolar; para descartar la tiroiditis. Algunos lactantes y niños pequeños presentan valores de TSH ligeramente anormales, siendo normales los de T4. Esto parece reflejar un problema de neuroregulación de la TSH.
Con TSH elevada puede haber hipotiroidismo subclínico, en cuyo caso procede la remisión al especialista. Se han descrito también casos de hipertiroidismo, que han de ser tratados por especialistas.
La hormona del crecimiento sólo se debe administrar en caso de déficit confirmado de dicha hormona.