
Las cataratas congénitas son un problema poco frecuente, pero grave, en los recién nacidos con síndrome de Down. Si se aprecia una pérdida del fondo del ojo hay que consultar de inmediato con el oftalmólogo pediátrico; lo mismo si hay estrabismo o nistagmo.
Las exploraciones rutinarias de la visión se deben comenzar a los 6-12 meses de edad, y repetirlas después anualmente hasta los seis años, y posteriormente con periodicidad cada dos años. Son corrientes los errores de refracción, que podrán ser detectados mediante estas exploraciones; también se podrán detectar otras alteraciones más raras, como el queratocono. Puede haber estenosis del conducto nasolagrimal , que hace que el ojo "llore", y son frecuentes las blefaritis y conjuntivitis.