Lactancia materna y maduración inmunológica

Dr. José Uberos Fernández

Profesor Asociado en Ciencias de la Salud. Universidad de Granada

 

 

Son muchos los documentos que se han elaborado en los últimos años sobre recomendaciones de lactancia materna en nuestro medio, con anterioridad ya habíamos recomendado  Guía de Práctica Clínica sobre el Manejo de la lactancia materna desde el embarazo hasta el segundo año de vida. y Recomendaciones para la lactancia materna de la AEP.

En este contexto R. M. Lawrence and C. A. Pane. Human breast milk: current concepts of immunology and infectious diseases. Curr.Probl.Pediatr Adolesc.Health Care 37 (1):7-36, 2007, publican esta revisión sobre el papel de la lactancia materna en el desarrollo inmunológico del niño. La utilidad de la lactancia materna viene avalada por la disminución de la mortalidad observada en niños alimentados al pecho, donde se ha observado una disminución de la mortalidad de 0.79 (CI 0.67-0.93); mortalidad que además se relacionó con la duración de la lactancia materna.

El

 

Lactancia materna y enfermedad diarreica. La disminución de enfermedad diarreica en niños alimentados al pecho ha sido comprobada por diversos estudios tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo. La protección de la lactancia materna frente a la enfermedad diarreica se ejerce a través de varios mecanismos conocidos en la actualidad:

  • Factor de crecimiento epidérmico, responsable de una maduración mas rápida del epitelio intestinal, con lo que disminuye la pemeabilidad a los patógenos.

  • IgA secretoria que previene la unión de enteropatógenos al epitelio.

  • IgA específica que confiere protección frente a patógenos específicos como rotavirus, E. coli, etc.

  • Oligosacáridos que inhiben la unión de los patógenos a los receptores celulares; a la vez que selectivamente estimulan el crecimiento de flora intestinal beneficiosa en el intestino del niño.

Lactancia materna e infecciones respiratorias. La disminución de distres respiratorio en niños alimentados al pecho ha sido observada en diversos estudios, en especial las infecciones relacionadas con virus respiratorio sincitial.

Lactancia materna y otitis media. Diversos estudios han explicado la disminución de la frecuencia observada de otitis media en lactantes alimentados al pecho como el resultado del efecto de la postura durante la alimentación que dificulta el reflujo de alimento a oido medio a través de la trompa de Eustaquio. Pero además se podrían dar razones microbiológicas al observarse tasas de colonización por H. influenzae no tipable, neumococo y Moraxella inferiores en los lactantes alimentados al pecho.

Lactancia materna e infecciones de tracto urinario. Los oligosacáridos presentes en leche materna, la IgA ecretoria o la lactoferrina pueden interferir en la adhesión de las bacterias al epitelio urinario; por lo que en los lactantes alimentados al pecho se ha observado una disminución del riesgo de infecciones urinarias.

Lactancia materna y alergia. La primera observación de que los niños alimentados al pecho sufrían menos eccemas que los alimentados con lactancia artificial datan de 1939, fecha en que Grulee y Sandford comunican esta observación. Lo cierto es que hasta la fecha se han sucedido infinidad de estudios sobre la materia con resultados en su mayoría poco concluyentes. Intervienen en esta relación múltiples factores difíciles de evaluar que atañen tanto a la inmunidad del lactante, inmunidad de la madre, composición de la leche materna y estado del intestino del lactante. Se ha implicado durante mucho tiempo a la IgAs como un factor determinante de la protección conferida por la madre al lactante frente a reacciones inmunológicas, de hecho en algunos estudios se concluye que los lactantes alimentados al pecho con bajas concentraciones de IgAs en la composición de la leche desarrollan eccemas con mas frecuencia. La concentración de citokinas pueden también también jugar un papel en la inmunogenicidad del recién nacido alimentado con leche materna; las IL-4, IL-5 e IL-13 estan íntimamente relacionadas con la producción de IgE e inducción de los eosinófilos, que están presentes en mayor cantidad en la leche materna de madres atópicas. La presencia de IL-14 en leche materna puede por su parte ser un factor protector en el desarrollo de alergias al inducir la activación de TH1 en respuesta a las bacterias.

N. J. Friedman and R. S. Zeiger. The role of breast-feeding in the development of allergies and asthma. J.Allergy Clin.Immunol. 115 (6):1238-1248, 2005; revisan las evidencias actuales sobre el papel protector de la lactancia materna en el desarrollo de dermatitis atópica y asma.

La composición de ácidos grasos poliinsaturados y poliaminas también se ha relacionado con el papel inmunoprotector vs alergénico de la leche materna. La presencia en leche materna de altos cocientes de ácido araquidónico/ácido eicosapentanoico, se ha relacionado con mayor riesgo de atopia en los niños amamantados con esta leche. La alta concentración de proteina eosinófila catiónica en leche materna se ha relacionado con una mayor frecuencia de alergia a proteínas de leche de vaca y dermatitis atópica.

Otro campo de estudio abarca el terreno de la genética algunos polimorfirmos en genes aislados se han implicado en una mayor frecuencia de dermatitis atópica; se incluyen aquí la región 5q31 relacionado con la codificación de la IL-4 y otras citoquinas, la 11q13 relacionado con las cadenas beta de alta afinidad por el receptor de la IgE y las regiones 6p21 y 12q13 relacionadas con la codificación del HLA-D e IFN-γ respectivamente.

El papel de las infecciones en el desarrollo de la alergia es variable, de un lado las infecciones virales como la originada por el virus respiratorio sincitial puede favorecer el desarrollo de episodios de broncoespasmo recurrente; aunque es bastante probable que las inmunoglobulinas transmitidas al lactante en la leche materna tengan cierto papel protector. Por otro lado ciertas infecciones, fundamentalmente bacterianas pueden tener cierto papel protector al estimular la vía de los linfocitos TH1. En referencia a esta última observación algunos autores defienden que el padecimiento de infecciones frecuentes durante la infancia tiene un papel protector frente a la alergia. De igual forma la colonización intestinal por lactobacilos u bifidobacterias puede tener un papel protector frente al desarrollo de asma al estimular la vía de los linfocitos TH1.

Diversos alergenos pueden ser detectados en concentraciones nanomolares en leche materna hasta 6 horas después de la ingestión por la madre. Se han observado concentraciones de beta-lactoglobulina, caseina y alfa-globulinas que en ocasiones han originado un agravamiento clínico en niños sensibilizados tras la ingestión de leche  materna.

El papel de la lactancia materna en la prevención de la alergia ha permanecido controvertido hasta hace pocos años, estudios con calidad metodológico muy diversa han encontrado argumentos en favor y en contra de esta teoría. Algunos metaanálisis mas recientes han demostrado un evidente papel protector de la lactancia materna frente a la alergia, mas acusado cuando la lactancia se mantiene  mas allá del 4º mes de vida.

 

 

Granada, 9 de Abril de 2007


 
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